La presión arterial aumenta conforme envejecemos, por lo que también aumenta el riesgo de sufrir hipertensión o tensión arterial alta, siendo una patología frecuente entre las personas mayores de 65 años. A estas edades debe considerarse una enfermedad crónica que suele vincularse a otras patologías como el hipercolesterolemia o la diabetes tipo 2.

 

¿Qué es la tensión arterial?

 

La tensión arterial es la fuerza que realiza la sangre sobre el interior de las paredes de las arterias. Podemos identificar 2 tipos de tensión arterial: sistólica y diastólica. La primera es la que se refiere a la tensión arterial cuando el corazón se contrae y envía la sangre al resto de nuestro cuerpo, mientras que la segunda tiene lugar cuando el corazón se relaja y llena de sangre.

Tener cierta presión arterial es fundamental para la circulación de la sangre, sin embargo, cuando la presión se eleva mucho puede causar el fenómeno conocido como hipertensión arterial alta (HTA) o simplemente hipertensión, pudiendo causar a su vez otros problemas que veremos en este artículo.

Por el contrario, si la tensión es muy baja, se conoce como hipotensión, causando otro tipo de problemas de los que ya hemos hablado en este blog.

 

Síntomas de la hipertensión

 

La hipertensión es una enfermedad cardiovascular que generalmente se presenta sin ningún tipo de síntomas, es decir, que es asintomática. Aunque esto pueda parecer positivo a primera vista, lo cierto es que no lo es, porque lo convierte en una enfermedad más difícil de detectar, pudiendo causar enfermedades graves una vez ya está desarrollada.

Por esta razón es importante que aquellas personas que tiendan a la hipertensión o las personas mayores mantengan un control de su tensión arterial y la monitoricen con frecuencia para evitar posibles males mayores a futuro.

 

Tipos de hipertensión

 

Existen básicamente dos tipos de hipertensión

 

Hipertensión esencial o primaria

También conocida como presión idiopática, se trata de la más común y es responsable del 90% de los casos de tensión alta. Se trata de un tipo de hipertensión para la que no existe una causa única conocida. Sin embargo, se considera importante tener unos buenos hábitos de vida para su control.

 

Hipertensión secundaria

Se trata del tipo de hipertensión menos común y al que se le puede identificar una causa que si es tratada permite limitar la hipertensión.

Este tipo de hipertensión suele tener habitualmente diferentes causas que podemos dividir a grandes rasgos en:

  • Origen renal
  • Origen endocrino
  • Origen psicogénico
  • Origen neurológico
  • Por medicamentos
  • Por alteraciones vasculares
  • Por gestación
  • Por abuso de sustancias

 

Factores de riesgo de la tensión arterial alta

 

Hay diferentes factores que pueden elevar el riesgo de padecer de hipertensión, que son los siguientes:

  • Consumo excesivo de sal, grasas y azúcar.
  • Padecer diabetes
  • Antecedentes familiares de hipertensión
  • Obesidad
  • Sedentarismo
  • Abuso de sustancias estimulantes
  • Tabaco
  • Edad
  • Enfermedades renales
  • Enfermedades hormonales

 

Además, padecer de apena del sueño también eleva las posibilidades de sufrir hipertensión debido al estrés al que se somete al sistema cardiovascular cuando se padece de esta enfermedad.

 

Diagnóstico

La forma más eficaz de diagnosticar la hipertensión es midiendo la presión arterial a partir de un tensiómetro o medidor de presión.

La presión se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) y consta de dos números que se refieren a la presión sistólica el primero y el segundo o menor a la presión diastólica. En función del valor de estos números podemos hablar de presión arterial alta en los siguientes casos:

  • Presión arterial elevada: cuando la presión sistólica está entre 120 y 129 mm Hg y la diastólica está por debajo de los 80 mm Hg. Esta presión tiende a crecer con el tiempo si no se controla, pudiendo avanzar a los siguientes estadios.
  • Hipertensión en etapa 1: la presión sistólica está situada entre 130 y 139 mm Hg y una presión diastólica de 80 a 89 mm Hg.
  • Hipertensión en etapa 2: la presión sistólica está por encima de 140 mm Hg y la diastólica es superior a 90 mm Hg.

 

La hipertensión arterial alta en ancianos

 

Como hemos indicado anteriormente, la edad es un factor de riesgo para padecer de hipertensión, ya que conforme envejecemos es habitual que la presión arterial suba. Se estima que 2 de cada 3 personas mayores de 70 años tiene la tensión alta, y esto provoca que pueda sufrir de enfermedades cardiovasculares como un infarto o incluso un accidente cerebrovascular.

En el caso de las personas mayores, es frecuente que haya una mayor variación en su presión arterial, por lo que es importante realizar una monitorización habitual de la misma. Además, situaciones de estrés o esfuerzo físico pueden elevar especialmente la presión arterial en este grupo de población.

 

Prevención de la tensión arterial alta

 

Cualquier persona puede prevenir el aumento de su presión arterial siguiendo un estilo de vida saludable. Algunos de estos hábitos son:

  • Reducir el consumo de sodio en nuestra alimentación (sal)
  • Evitar el consumo de sustancias como el alcohol y el tabaco.
  • Realizar ejercicio físico con cierta frecuencia
  • Mantener un peso saludable evitando el sobrepeso
  • Controlar el estrés al que estamos sometidos y aprender a manejarlo gestionarlo mejor
  • Mantener una dieta adecuada como veremos a continuación

 

Dieta para personas con hipertensión

 

Es recomendables que las personas con hipertensión sigan una dieta que les permita regular su consumo de sal, pero también que evite consumir alimentos que podrían aumentar aún más su presión arterial.

  • Evitar los alimentos ricos en sal o con sodio añadido. Por ejemplo, aquellos con bicarbonato sódico (helados, pasteles, galletas), carbonato sódico (mantequilla, cremas, flanes, encurtidos, etc., glutamato monosódico (carnes, condimentos y encurtidos).
  • Consumir con frecuencia verduras y frutas frescas ya que contienen potasio que ayuda a controlar la hipertensión.
  • Aumentar el consumo de proteínas de origen vegetal, especialmente a través de legumbres como las lentejas, soja, garbanzos, alubias, etc.
  • Evitar las proteínas de origen animal con un alto contenido en grasa: ternera, cerdo, embutidos, etc.
  • Consumir granos y harinas solo en su forma integral.
  • Consumir grasas saludables como aceite de oliva virgen extra, nueces o aguacate.
  • Evitar el consumo de productos procesados o precocinados.
  • Consumir lácteos bajos en grasas (queso fresco y yogur natural)

 

Para limitar el consumo de sal se puede optar por otro tipo de potenciadores de sabor como el limón, el ajo, pimienta, orégano, albahaca, laurel, etc.)

Además, en el caso de las verduras, legumbres o pescados congelados es útil la técnica del remojo prolongado (durante más de 10 horas) o la doble cocción, que permite reducir la cantidad de sodio que consumimos.

 

Tratamiento de la hipertensión

 

Más allá de las medidas preventivas y dieta que hemos comentado, existen también medicamentos que pueden ayudar a disminuir la presión arterial alta. Los más comunes son:

  • Diuréticos de tiazida
  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina
  • Bloqueadores del receptor de la angiotensina
  • Bloqueadores de los canales de calcio

 

Además, también es posible que se indiquen otros como:

  • Alfabloqueadores
  • Alfabetabloqueadores
  • Betabloqueadores
  • Antagonistas de la aldosterona
  • Inhibidores de la renina
  • Vasodilatadores
  • Agentes de acción central

 

Cuidado de personas mayores con hipertensión

 

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