La higiene para las personas mayores es muy importante. Además de evitar la proliferación de enfermedades, ayuda al anciano a tener mejor autoestima. Esto, a su vez, permite que la convivencia se le haga más agradable, al sentir una mayor seguridad. Debes tener en cuenta que la situación de dependencia que padece una persona de la tercera edad no es placentera para ella; por eso, si le muestras paciencia, conseguirás que la situación de aseo no signifique para él un momento de pesadumbre.

¿Cómo duchar a una persona mayor?

El hecho de que puedas optar por duchar a una persona mayor implica que esta no posee un nivel de dependencia muy alto. Pero, de todas formas, es importante que prevengas todo, con el fin de evitar cualquier caída.

En función del nivel de dependencia, si el adulto mayor aún puede asearse por su cuenta, seguramente lo único que debas hacer es estar cerca, por si requiere algún tipo de atención.

Independientemente del nivel de dependencia, es recomendable dejar un asiento dentro de la ducha para que la persona pueda sentarse en caso de cansancio o problemas musculares. Asimismo, puede ser necesaria la instalación de agarraderas o barras de seguridad adaptadas a la altura del paciente, especialmente en el baño.

La prevención de que se resbale será posible con alfombras que se adhieran al suelo, aunque también puedes dotar a la persona de chanclas, como las que se usan en la playa, debido a su suela antideslizante. Procura que lleven un cierre de seguridad para que no se les salgan de los pies.

El baño paso a paso

Generalmente, el baño debe realizarse de manera diaria, aunque, en caso de que el adulto mayor presente una excesiva sequedad en su piel, será aconsejable que lo bañes alternando, un día sí y otro no.

La dedicación a la higiene debe ser completa; por eso, te indicamos el paso a paso para lograr mantener el mejor estado de salud en el paciente. Si tienes en cuenta la delicadeza de la epidermis, nunca debes frotarla agitadamente, sino usar una esponja suave y pasarla ligeramente por todas las zonas de su cuerpo.

Iniciamos por la cabeza, aunque no es necesario lavar el pelo de forma diaria. Puedes usar un champú especial cada tres días e, incluso, elegir lavar su cabello una vez a la semana. Solo cuida de que el agua no esté ni muy fría ni muy caliente, ya que puede alterar la presión arterial del adulto. La temperatura aproximada que debe tener el agua es de 49 grados centígrados. Te puede ayudar un grifo especializado, con lectura electrónica y que pueda orientarse tanto al frío como al calor.

Cada pliegue de la piel debe ser repasado con la esponja, de manera paciente y con suavidad, para que el anciano no tenga una mala experiencia durante la ducha. Posiblemente, deba permanecer sentado durante este tiempo, que no es recomendable que supere los 15 minutos. Solo recuerda que la rapidez en este caso no debe estar reñida con cierta paciencia y delicadeza.

La parte genital del adulto debe tratarse también con mucho cuidado, especialmente en el género femenino, ya que requerirá de un jabón especializado para la zona íntima.

Los cuidados después de la ducha

Para que la higiene sea completa también debes prestar especial atención al secado, que debe ser muy meticuloso, sin dejar áreas húmedas. Con el fin de evitar la proliferación de hongos, tienes que atender muy bien cada parte del cuerpo.

El cabello lo puedes secar con un secador, pero a baja potencia para evitar quemar el cuero cabelludo. Del mismo modo, deberás peinar bien a la persona, desenredándola con paciencia.

Cortar bien sus uñas, tanto de las manos como de los pies, es una parte crucial del aseo del adulto mayor. También hay que tener presente la correcta hidratación de la piel después de cada ducha. Por eso, elegir una apropiada crema hidratante, elaborada con ingredientes naturales, como el aloe vera, calmará cualquier problema epidérmico, en caso de que se presente.

La depilación o el afeitado son aspectos imprescindibles, que harán al paciente mantener su buena autoestima. La cera para las mujeres es el método menos agresivo, mientras que, en el caso de los hombres, al afeitarles su barba no debes apurar tanto el rasurado.

En lo que respecta a la limpieza de los oídos, cuida mucho el uso de bastoncillos, ya que estos no deben tocar el tímpano. El cepillado de dientes, tres veces al día, es necesario para evitar posibles caries.

¿Cómo bañar a una persona mayor en la cama?

Cuando el adulto mayor posee un nivel de dependencia muy alto y no puede levantarse de la cama, la higiene se convierte en una necesidad imprescindible, ya que con ella evitamos que se produzcan llagas en su piel y posibles infecciones que llevarían a un empeoramiento de su estado clínico.

Hay pacientes que sufren un intenso dolor, lo que hace más complicada su colaboración durante este tipo de baño. En la medida de lo posible, debemos animar a que pongan de su parte, con el fin de que puedan descansar antes. Tal vez, el mejor momento para iniciar el aseo sea tras la toma de los calmantes a los que estén acostumbrados a tomar diariamente.

En este caso, necesitarás un recipiente amplio con agua entre tibia y caliente, además de una esponja suave y dos paños. Como secar el pelo va a ser una tarea más complicada, tendrás que recurrir a un champú en seco, al menos durante las temporadas de mayor frío.

Para evitar que el paciente permanezca desnudo por largo tiempo, irás destapando una a una las zonas a bañar. Conforme acabes con ellas, las irás sacando y tapando.

El recorrido será de arriba a abajo, iniciando por la cabeza hasta llegar a los pies. Para evitar un esfuerzo excesivo al enfermo, comenzarás a limpiar las áreas visibles. Así, en una esponja o paño humedecido, vierte el jabón, pero revisa antes la temperatura.

Una vez que has aplicado un suave masaje con jabón y has enjuagado correctamente la esponja, quitarás el exceso de espuma y te limitarás a secar para mantener tapada la zona que has limpiado. Este paso lo repetirás hasta llegar a los pies.

Cuando hayas conseguido poner de espalda al paciente, volverás a repetir todo el proceso indicado antes. Con respecto a la depilación y el afeitado, lo explicado anteriormente podrás llevarlo a cabo en este caso, sin olvidarte de aplicar luego una crema calmante para su piel, que lo mantenga adecuadamente hidratado.

Jabones y champús para personas mayores

A la hora de elegir jabones y champús para los adultos mayores, te recomendamos que estos sean indicados para pieles sensibles y secas. Como te indicamos, ante la situación de postración en cama, y especialmente durante la época de frío, un champú seco será lo más idóneo. Así evitas que el cuero cabelludo quede demasiado húmedo y, por ello, pueda resfriarse el enfermo.

El champú seco es muy sencillo de aplicar. Con la ayuda de un peine puedes lograr cubrir cada pelo, desde la raíz hasta las puntas, realizando un peinado lento y siempre cuidando de no dar tirones.

Para la ducha, el champú que requiere un adulto mayor debe contener ingredientes naturales. Si evitas los químicos, estarás protegiendo el cuero cabelludo, así como posibles irritaciones o alergias. Ten en cuenta que, a esta edad, el sistema inmunológico es más delicado. Por otro lado, al masajear el pelo deberás realizar un masaje con la yema de tus dedos, de manera suave, sin presionar. De esta forma consigues activar la circulación sanguínea e intervenir directamente en la buena salud del paciente.

En lo que respecta a los tipos de jabón para el baño, al tener una piel seca, será preferible que busquemos un producto para una epidermis delicada. Por eso, te recomendamos que esté libre de químicos y que, al menos, contenga glicerina o aceites naturales, principalmente de almendras, por sus efectos reconstructores y porque calma la piel.

Evitar los jabones muy olorosos nos hará prevenir el uso de químicos o detergentes. Estos son ideales cuando vayas a bañar o a duchar al anciano. Pero en caso de que el paciente esté postrado en una cama, te pueden ser muy útiles las toallitas especiales para estos casos. Las encontrarás indicadas también para pieles sensibles. También puedes recurrir a las que están orientadas para los bebés, debido al cuidado que se les garantiza.

Tienes la opción de elegir entre un jabón de pastilla o uno líquido, siempre que respeten las características que te acabamos de señalar. Estos productos especializados los puedes encontrar en farmacias e, incluso, en algunos supermercados o tiendas de cosméticos.

La higiene para las personas mayores es fundamental, porque les mantiene saludables y les permite tener una mejor autoestima, a pesar de la mala situación que presenten, especialmente si son dependientes de terceras personas. Llevar a cabo una ducha de manera delicada en la que respetes, en la medida de lo posible, su intimidad hará que la experiencia del anciano no sea tan negativa.

 

 

 

 

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