El sueño es fundamental para la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida, pero su importancia aumenta con el envejecimiento. Sin embargo, los trastornos del sueño pueden afectar negativamente la calidad de vida de las personas mayores. Desde problemas para conciliar el sueño hasta despertares frecuentes durante la noche, pueden afectar significativamente la salud física y mental de los adultos mayores.

Causas de los Trastornos del Sueño en Personas Mayores

Los trastornos del sueño en la población mayor tienen una variedad de causas. Se incluyen:

Cambios fisiológicos: la estructura y la duración del sueño cambian. Esto puede conducir a una menor eficiencia del sueño y una mayor propensión a despertarse a medida que duermes.

Condiciones médicas: La apnea del sueño, la artritis, la enfermedad de Parkinson y la depresión son enfermedades crónicas que son comunes en los adultos mayores y pueden dificultar el sueño.

 Medicamentos: Algunos medicamentos que se recetan para tratar afecciones médicas pueden causar efectos secundarios que afectan el sueño, como somnolencia diurna o insomnio.

Factores ambientales: El ruido, la temperatura como los cambios que sufrimos al pasar por las estaciones, y la iluminación insuficiente o muy fuerte en el dormitorio pueden dificultar conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche.

Síntomas del trastorno del sueño

Piernas inquietas

Se suelen sentir pesadas, con dolor, incómodas, con sensación de hormigueo. Muchas veces puede estar acompañada de movimientos involuntarios.

Sonambulismo

Es realizar actividades motoras mientras se tiene un sueño profundo o un sueño no consciente. Estas actividades incluyen caminar, hablar,incluso puede realizar tareas domésticas.

Pueden existir tres tipos de sonambulismo: Ocasional que se presenta principalmente en niños, recurrente que puede ser desde el caminar dentro o fuera del dormitorio o incluso salir de casa y, finalmente sonambulismo asociado al despertar que ocurre al inicio del sueño, durante la transición de sueño profundo y ligero.

Insomnio

El insomnio es un trastorno del sueño caracterizado por problemas para conciliar el sueño, problemas para mantenerlo o despertarse demasiado temprano. Esto puede causar una ausencia de descanso, lo que deja a la persona afectada cansada y sin energía durante el día.

El insomnio puede ser agudo, es decir, a corto plazo, y suele estar relacionado con un evento estresante, como problemas laborales, problemas de salud o eventos traumáticos. También puede ser persistente, lo que significa que ocurre al menos tres noches a la semana durante al menos tres meses y puede estar relacionado con factores como el estrés persistente, los trastornos de ansiedad, la depresión, problemas médicos subyacentes o el uso de ciertos medicamentos.

Algunos de los síntomas más frecuentes son

  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Despertarse frecuentemente durante la noche.
  • Despertarse demasiado temprano en la mañana y no poder volver a dormirse.
  • Sensación de no haber descansado lo suficiente durante el sueño.
  • Fatiga y somnolencia diurna.
  • Irritabilidad, dificultad para concentrarse y problemas de memoria.

El insomnio puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de una persona, afectando su salud física y mental, su rendimiento en el trabajo o en la escuela, y sus relaciones interpersonales. Por lo tanto, es importante buscar ayuda si el insomnio es persistente o interfiere con la vida diaria.

El tratamiento del insomnio puede incluir cambios en el estilo de vida, como establecer un horario de sueño regular, reducir el consumo de cafeína y alcohol antes de acostarse, crear un entorno favorable para dormir y aprender técnicas de relajación. Los medicamentos para ayudar a conciliar el sueño se pueden recetar en algunos casos, pero generalmente se usan con precaución debido al riesgo de dependencia y efectos secundarios. La terapia cognitivo-conductual también ha demostrado ser un tratamiento efectivo para el insomnio crónico.

Hipersomnia

La hipersomnia es un trastorno del sueño caracterizado por una somnolencia excesiva durante el día, independientemente de la cantidad de sueño nocturno. Las personas con hipersomnia pueden sentir una necesidad abrumadora de dormir durante el día y pueden quedarse dormidas en momentos inapropiados, como en el trabajo, durante las comidas o mientras conducen. A diferencia del insomnio, donde hay dificultad para conciliar o mantener el sueño, en la hipersomnia, las personas pueden dormir fácilmente y profundamente durante períodos prolongados, pero aún así sentirse cansadas y no descansadas.

Los síntomas comunes de la hipersomnia incluyen:

  • Excesiva somnolencia diurna.
  • Dificultad para despertarse por la mañana.
  • Siestas largas y no reparadoras durante el día.
  • Sensación de cansancio y falta de energía, a pesar de dormir lo suficiente.
  • Dificultad para concentrarse y realizar tareas durante el día.

El diagnóstico de la hipersomnia generalmente se realiza mediante la evaluación clínica, que puede incluir pruebas de sueño, como la polisomnografía nocturna, para descartar otras condiciones que puedan estar causando los síntomas.

El tratamiento de la hipersomnia depende de la causa subyacente. En algunos casos, pueden recomendarse cambios en el estilo de vida, cómo establecer una rutina de sueño regular, evitar el consumo de alcohol y cafeína antes de acostarse, y asegurar un ambiente propicio para dormir. En casos de hipersomnia secundaria, el tratamiento de la condición subyacente puede ayudar a mejorar los síntomas de somnolencia diurna excesiva. En ciertos casos, pueden recetarse medicamentos estimulantes para ayudar a mejorar la vigilia durante el día.

Narcolepsia

La narcolepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta la capacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño y vigilia. Las personas con narcolepsia suelen experimentar somnolencia excesiva durante el día y pueden quedarse dormidas repentinamente en momentos inapropiados, como mientras trabajan, comen o conducen. Otros síntomas pueden incluir cataplejía (pérdida súbita del tono muscular), parálisis del sueño y alucinaciones al quedarse dormido o al despertar.

La causa exacta de la narcolepsia no se comprende completamente, pero se cree que implica una combinación de factores genéticos y ambientales. Uno de los factores clave es una deficiencia en la producción de hipocretina, un neurotransmisor que ayuda a regular la vigilia y el sueño REM.

Si bien no existe una cura para la narcolepsia, los síntomas a menudo se pueden controlar con medicamentos, cambios en el estilo de vida y estrategias conductuales. El tratamiento generalmente se centra en mejorar la alerta durante el día, controlar la cataplejía y garantizar un sueño nocturno reparador.

Ronquidos

Los ronquidos son un fenómeno común que ocurre cuando el flujo de aire a través de las vías respiratorias superiores se ve obstaculizado durante el sueño. Esto puede causar vibraciones en los tejidos de la garganta, lo que produce el sonido característico de los ronquidos. Los ronquidos pueden variar en intensidad desde suaves hasta muy fuertes y pueden ser intermitentes o continuos

Las causas de los ronquidos pueden variar, pero algunas de las más comunes incluyen: Obstrucción nasal derivado de resfriados y/o alergias; la posición al dormir como por ejemplo, dormir boca arriba permite que los tejidos de la garganta se relajen y se obstruya la vía respiratoria; el sobrepeso u obesidad; consumo de alcohol o sedantes y, la anatomía de las vías respiratorias como por ejemplo contar con un paladar blando largo o una mandíbula pequeña.

Apnea del sueño

La apnea del sueño es un trastorno del sueño común en el que la respiración se detiene o se vuelve muy superficial repetidamente durante el sueño. Estos episodios de pausa en la respiración pueden ocurrir varias veces por hora y pueden durar desde unos pocos segundos hasta más de un minuto. La apnea del sueño puede afectar la calidad del sueño y provocar somnolencia diurna excesiva, fatiga y otros problemas de salud. 

Existen dos diferentes tipos de apnea

Apnea obstructiva del sueño: Es el tipo más común de apnea del sueño y ocurre cuando las vías respiratorias se bloquean o colapsan durante el sueño debido a la relajación de los tejidos de la garganta. Esto puede ser causado por factores como el exceso de peso, la obesidad, la anatomía de las vías respiratorias, o el consumo de alcohol o sedantes antes de acostarse.

Apnea central del sueño: En este tipo de apnea del sueño, el cerebro no envía las señales adecuadas a los músculos que controlan la respiración, lo que resulta en la interrupción de la respiración durante el sueño. La apnea central del sueño puede estar relacionada con problemas neurológicos, enfermedades cardíacas o el uso de opioides.

El tratamiento para la apnea del sueño puede incluir cambios en el estilo de vida, como perder peso, evitar el consumo de alcohol y tabaco antes de acostarse, cambiar la posición para dormir, y el uso de dispositivos de presión positiva continua en las vías respiratorias que ayudan a mantener las vías respiratorias abiertas durante el sueño. En algunos casos, puede ser necesario recurrir a cirugía para corregir problemas anatómicos que contribuyen a la apnea del sueño.

Terrores nocturnos

Los terrores nocturnos son un trastorno del sueño que pertenece al grupo de los trastornos del despertar del sueño NREM (no REM). Ocurren durante el sueño profundo, por lo general en la primera mitad de la noche, y se caracterizan por episodios de terror repentino, gritos, movimientos violentos y agitación. A diferencia de las pesadillas, los cuales ocurren durante el sueño REM y generalmente se recuerdan al despertar, los terrores nocturnos no suelen ser recordados por la persona que los experimenta.

Los terrores nocturnos pueden ser perturbadores para quienes los presencian, ya que la persona afectada puede parecer completamente despierta, pero en realidad está en un estado de confusión y no es consciente de su entorno. Estos episodios pueden durar desde unos pocos minutos hasta 30 minutos o más, y la persona afectada generalmente no recuerda el episodio al despertar.

Las causas exactas de los terrores nocturnos no se comprende completamente, pero pueden estar asociadas con factores genéticos, el estrés, la falta de sueño, la fatiga, los trastornos del sueño y ciertos medicamentos.

El tratamiento de los terrores nocturnos generalmente no es necesario, especialmente si son esporádicos y no causan problemas significativos. Sin embargo, si los terrores nocturnos son frecuentes o interfieren con el sueño de la persona afectada o de sus familiares, se pueden considerar algunas estrategias, como mantener una rutina de sueño regular, reducir el estrés, evitar el consumo de alcohol y cafeína antes de acostarse, y asegurar un ambiente tranquilo y relajante para dormir. En casos graves, un médico puede recomendar terapia conductual o medicamentos para ayudar a controlar los terrores nocturnos.

Impacto de los trastornos del sueño 

Los trastornos del sueño pueden tener un impacto significativo en el bienestar y la salud de las personas mayores. Los efectos perjudiciales incluyen: 

Mayor riesgo de caídas: pasar las noches sin sueño adecuado puede contribuir a la falta de coordinación y equilibrio, lo que aumenta el riesgo de caídas, lesiones y distracciones en la movilidad.

 Problemas cognitivos: La falta de sueño puede tener un impacto en las funciones cognitivas, como la memoria, la concentración y la toma de decisiones, incluso altera actividades motrices básicas como el habla.

 Mayor riesgo de enfermedades crónicas: Los trastornos del sueño pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo manejarlo?

El tratamiento de los trastornos del sueño en personas mayores puede incluir cambios en el estilo de vida y tratamientos médicos. Algunos métodos útiles incluyen:

Crear una rutina adecuada para el sueño: ir a la cama y levantarse a la misma hora todos los días puede ayudar a regular el reloj interno del cuerpo y mejorar la calidad del sueño.

Establecer un ambiente que favorezca el descanso: Se puede mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y a una temperatura confortable para promover un mejor descanso.

Limitar el consumo de cafeína y nicotina: Evitar consumir estas sustancias mejora la calidad del sueño y ayuda a conciliar el sueño.

Realizar actividad física con frecuencia: Aunque hacer ejercicio con frecuencia puede ayudarlo a dormir mejor, es importante evitar hacer ejercicio intenso justo antes de acostarse. Evitarlo al menos 3 horas antes de pensar en ir a dormir.

Consulte a un médico: Es crucial buscar ayuda médica si persisten los trastornos del sueño. Un médico puede evaluar los síntomas y sugerir un tratamiento apropiado, que puede incluir medicamentos o terapia cognitivo-conductual en algunos casos.

Por último, los trastornos del sueño son comunes en las personas mayores y pueden afectar significativamente su calidad de vida y salud en general. Sin embargo, muchas personas mayores pueden experimentar mejoras en la calidad y la duración del sueño con el manejo adecuado, que puede implicar cambios en el estilo de vida e intervenciones médicas.

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    <a href='https://www.depencare.com/autor/miguel-mateos-beltran'>Miguel Mateos Beltrán</a>
    Nº Colegiado 2828 41033 ICOMEM (Ilustre Colegio Oficial de Medicos de Madrid)
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    Licenciado en medicina y cirugía por la prestigiosa Universidad de Salamanca. Especialista en Medicina de Familia con más de 34 años de experiencia en Medicina Familiar y Comunitaria, diplomado en Orientación Familiar.  Además, diplomado en Dietética y Nutrición humana.