La neumonía es una enfermedad común que afecta a millones de personas en todo el mundo, pero que en el caso de las personas mayores puede causar mayores complicaciones.

Teniendo en cuenta que más del 40% de los enfermos de neumonía tienen más de 65 años, es una patología que debemos conocer y tener en cuenta. Por esta razón se ha creado un Día Mundial que tiene lugar el 12 de noviembre, con el fin de concienciar a la población sobre los riesgos de esta patología y darla a conocer de una manera más profunda a la sociedad.

 

¿Qué es la neumonía?

 

La neumonía es una enfermedad respiratoria aguda provocada por una infección que inflama uno o ambos pulmones. Esta inflamación puede estar causada por líquido o pus que provoca os, fiebre, escalofríos y dificultad para respirar.

Se trata de la infección que causa un mayor número de ingresos hospitalarios, y su número y frecuencia seguramente crezca en los próximos años debido al envejecimiento de la población. En España causa entre 9.000 y 10.000 muertes al año según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

 

Causas de la neumonía

 

La neumonía puede estar causada por diferentes tipos de gérmenes, siendo los más habituales las bacterias y los virus que se encuentran en el aire que respiramos, aunque también puede estar causada por hongos y parásitos.

Además, hay virus comunes que pueden acabar provocando una neumonía, como puede ser el caso del virus de la gripe.

También debemos tener algunos factores de riesgo que pueden favorecer la aparición de una neumonía.

  • Fumar
  • Sufrir una enfermedad pulmonar crónica (asma, EPOC, etc.)
  • Mal nutrición
  • Sobrepeso
  • Diabetes
  • Cardiopatías
  • Edad (niños y personas de más de 50 años son más susceptibles de padecer neumonía)
  • Alcoholismo
  • Exposición a drogas por vía parenteral
  • Sistema inmunitario debilitado o suprimido
  • Exposición a agua o tierra que contenga bacterias.

 

Entre todos estos factores destacan las enfermedades respiratorias crónicas, en concreto la EPOC que es la más habitual y la que es un importante factor de riesgo a la hora de sufrir neumonía.

Además, en el 2020 hemos visto también como la enfermedad covid19 provoca neumonía, insuficiencia respiratoria y el síndrome del distrés respiratorio agudo que suele requerir ventilación mecánica.

 

Tipos de neumonía

 

Existen diferentes tipos de neumonía que fundamentalmente son divididos en función de la manera en la que ha sido contraída o el germen que causa la infección.

 

Neumonía típica o común

 

Es un tipo de neumonía que suele iniciarse de forma repentina, produciendo una fiebre superior a los 38,5º C y que viene acompañada de escalofríos, temblores, dolor en el pecho, tos seca y tos con sangre o mucosidad.

También pueden aparecer otros síntomas como la dificultad para respirar, falta de apetito, fatiga y malestar general, además de episodios de confusión en el caso de las personas mayores. Sin embargo no siempre se producen todos estos síntomas, la fiebre por ejemplo aparece en un 50% de los casos a pesar de que es uno de los síntomas más típicos de la neumonía.

 

Neumonía atípica o errante

 

La neumonía atípica es habitualmente causada por bacterias de diferente tipo y sus síntomas suelen ser más leves que los de la neumonía típica o común. Sin embargo, no debemos descuidarnos pues todos los tipos de neumonía pueden evolucionar a un cuadro más grave. Se trata de un tipo de neumonía muy habitual en niños mayores de 5 años, adolescentes y adultos.

Además, en el año 2020, el virus SARS fue identificado como neumonía atípica.

 

Neumonía hospitalaria

 

Se trata de la neumonía que popularmente se contrae en el hospital mientras se está siendo tratado por otra enfermedad. Suele ser más grave que otras debido a que la persona que la padece ya tiene además otra patología, además de que los gérmenes que se encuentran en los hospitales suelen ser más resistentes a los antibióticos que otros.

 

Síntomas de la neumonía

 

Los síntomas de la neumonía pueden variar en función de su gravedad y dependen de diferentes factores como el tipo de germen que causó la enfermedad, la edad y nuestro estado de salud general. Suelen ser similares a los de un resfrío, aunque habitualmente se alargan más en el tiempo.

Algunos de los síntomas son los siguientes:

  • Debilidad
  • Disnea
  • Episodios de confusión o apatía
  • Dolor en el pecho
  • Fatiga
  • Fiebre y escalofríos o temperatura corporal menor a la normal
  • Falta de apetito
  • Taquicardia
  • Bajadas de tensión
  • Fiebre alta de más de 40 grados.
  • Vómitos
  • Diarreas
  • Deterioro de las funciones cognitivas

 

Diagnóstico de la neumonía

 

El diagnóstico de la neumonía requiere habitualmente de una radiografía del tórax, además de una exploración física tras la realización del diagnóstico para ver el tipo de gérmenes que están produciendo la infección y su gravedad.

En caso de duda se pueden realizar otras pruebas si el médico lo considera conveniente como: gasometría arterial, hemocultivo, cultivo de esputo, TAC, Broncoscopia, etc.

Una vez realizado el diagnóstico, se debe iniciar el tratamiento lo antes posible, siendo necesario el ingreso hospitalario en los casos más severos.

 

Tratamiento para la neumonía

 

En función de la gravedad de cada caso puede ser necesario o no el ingreso en el hospital del paciente. Una de las primeras medidas que suele tomarse para el tratamiento de la neumonía es la administración de antibióticos o antivirales en función de si la neumonía tiene uno u otro origen.

En caso de ingresar al hospital, lo habitual es que se realicen los siguientes tipos de terapias:

  • Antibióticos por vía intravenosa
  • Líquidos por vía intravenosa
  • Oxigenoterapia
  • Tratamientos respiratorios.

No se recomiendan mucolíticos ni jarabes para la tos, ya que tienen poco o ningún efecto y pueden dar lugar a efectos secundarios.

 

¿Cómo prevenir la neumonía?

 

Para evitar contraer neumonía existen diferentes medidas de prevención que podemos llevar a la práctica.

  • Vacuna: existen vacunas para prevenir ciertos tipos de neumonía y gripe. Habla con tu médico para conocer mejor estas opciones y verificar que puedes vacunarte. Además, también se recomienda que se vacunen los niños de hasta 5 años que son más propensos a contraer esta enfermedad.
  • Mantén una buena higiene en las manos: asegúrate de lavarte las manos con frecuencia y usar desinfectante para las manos a base de alcohol.
  • No fumes: como hemos mencionado anteriormente, entre los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad está el tabaco.
  • Desarrolla un sistema inmunitario fuerte: duerme lo suficiente, aliméntate de forma saludable y haz ejercicio con frecuencia.
  • Hidrátate adecuadamente: manteniendo un consumo de agua frecuente.
  • Cuida tu higiene dental: la higiene dental y cuidado de los dientes es muy importante para evitar la neumonía en el caso de los ancianos ya que cualquier infección en esta zona puede debilitar nuestro sistema inmunitario y puede extenderse al tracto respiratorio.
  • Evitar el contacto con otras personas enfermas, ya que los virus y bacterias que provocan la neumonía suelen estar presentes en los líquidos de la nariz y boca de las personas infectadas, por lo que se puede contagiar a través de toses y estornudos.

 

Recaídas por neumonía en ancianos

 

En los casos de neumonía en ancianos es frecuente que se proceda a su hospitalización y la recuperación suele ser rápida. Sin embargo, es el momento del alta en el que debemos extremar las precauciones, ya que lo habitual es que la persona aún presente algunos síntomas y podría sufrir una recaída si no tomamos las precauciones necesarias, por ello es especialmente importante que durante este periodo el paciente esté bien atendido y llamar al médico en caso de que nos surjan dudas o sea necesario.

En caso de que el paciente tenga dificultades respiratorias, las yemas de los dedos o la piel junto a las uñas se ponga azul, sienta dolor en el pecho o recupere la fiebre, debemos avisar a un médico inmediatamente.

 

¿Cuánto tiempo tarda en curarse la neumonía?

 

Aunque los principales síntomas puedan desaparecer de forma relativamente rápida, es posible que no estemos totalmente recuperados hasta pasados 6 meses. De forma orientativa podemos señalar que:

  • En una semana la fiebre desaparece.
  • Al mes debería haber desaparecido el dolor en el pecho y la producción de moco debería haberse reducido.
  • Al mes y media la tos y la falta de aliento deberían haberse reducido.
  • A los tres meses, la mayor parte de los síntomas deberían haber desaparecido por complejo, pero es posible que el cansancio y la fatiga aún sigan presentes.
  • A los seis meses lo normal es estar totalmente recuperado de la neumonía.

 

¿Es contagiosa la neumonía?

 

La neumonía como tal no es contagiosa, pero los virus o bacterias que la causan sí y, como hemos mencionado anteriormente, suelen estar presentes en los líquidos de nariz y boca. Sin embargo, no es fácil contagiarse de neumonía aún estando en contacto con una persona que padezca esta enfermedad.

 

Cuidado de personas mayores con neumonía

 

Si necesitas ayuda en el cuidado de personas mayores con neumonía u otras patologías, recuerda que en Depencare podemos ayudarte ¿cómo? Escogemos una cuidadora con experiencia que se adapte a tu caso y circunstancias y nos encargamos de todo el papeleo para la realización de la contratación y nóminas.

En Depencare realizamos un estricto proceso de selección en el que nos aseguramos de la experiencia y títulos de la cuidadora, además de comprobar referencias. ¿Nos dejas ayudarte?

    Acepto la política de privacidad.

    Compartir

    Esta página utiliza cookies para una mejor experiencia de usuario. Más información

    Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

    Cerrar