La artritis en ancianos es una enfermedad muy común. No es sencillo lidiar con ella, ya que es una causa de comorbilidad, que reduce considerablemente el bienestar. El dolor, asociado a la inflamación, puede ser tratado, pero debes saber que este problema no tiene cura aunque, al menos, se puede disponer de un tratamiento que aminore los síntomas que provoca. Conoce más acerca de esta enfermedad, así como los tipos que pueden darse en los pacientes octogenarios.

¿Qué es la artritis en ancianos?

La artritis es un problema que puede darse a cualquier edad, aunque vemos una especial repercusión en los adultos mayores, presentando el mayor porcentaje de afectados. Esta produce una inflamación en la membrana sinovial, que protegen las articulaciones. Conforme avanza la enfermedad se pueden ver dañados otros órganos, agravando el cuadro clínico del paciente.

Al ser una enfermedad crónica y progresiva, corren riesgo órganos como el corazón, los riñones y los pulmones. Además de eso, la persona afectada ve cómo disminuye su movilidad, al mismo tiempo que comienza a sentir dolor en los diferentes puntos de su cuerpo. Más adelante nos adentraremos profundamente en la sintomatología de este padecimiento.

Encontrar un tratamiento adecuado a tiempo puede detener el progreso de esta enfermedad o, al menos, evitar que avance rápidamente. Ten en cuenta que un estado más avanzado el enfermo se vuelve dependiente, por su dificultad para moverse y realizar tareas habituales.

Tipos de artritis

Los tipos de artritis son muy variados, llegando a sobrepasar los 150. Como bien te indicamos anteriormente, el hecho de presentar dolor articular e inflamación nos indica la aparición de esta enfermedad.

Conforme el especialista diagnostique uno u otro tipo de artritis, los síntomas y su desarrollo pueden variar mucho de un paciente a otro. No siempre resulta sencillo encasillar a un paciente dentro de uno de los tipos. Para que te hagas una idea, te mostraremos los más conocidos, dada la incidencia de casos que suele aparecer en la población.

Osteoartritis

La osteoartritis es el tipo de artritis más extendido. De manera progresiva, va desgastando el cartílago hasta eliminarlo por completo. El adulto mayor es quien más lo padece, ya que se debe al desgaste de las articulaciones, debido precisamente por la edad avanzada.

La rigidez y los dolores muy intensos son muy característicos, afectando principalmente a las caderas, las rodillas y las manos.

Artritis reumatoide

Este subtipo se caracteriza por la inflamación que afecta a la unión de los huesos, causando una disfunción de los mismos y un grupo de síntomas que llegan a invalidar al enfermo. Las zonas más afectadas tienden a ser las manos y los pies, aunque puede llegar a generalizarse.

Su efecto progresivo resulta un problema, especialmente porque puede provocar deformidades en las extremidades. Los pacientes llegan a sentir desde un fuerte dolor hasta cansancio extremo y rigidez.

Lupus eritematoso

En el caso del lupus eritematoso, estamos ante una enfermedad autoinmune que no solo afecta a las articulaciones, sino que llega a deteriorar diferentes órganos, como los riñones, los pulmones, el sistema nervioso, la piel o el corazón.

Esta enfermedad puede darse a cualquier edad e incluso tener un origen hereditario. La inflamación y el dolor articular son muy comunes. Además, la artritis de un conjunto de síntomas, que pueden exteriorizarse en forma de erupciones epidérmicas, inflamación de los ganglios linfático, fiebre, etc.

Aunque puedes notar un agravamiento progresivo, lo ideal es iniciar tempranamente con un tratamiento adecuado, que te permita llevar mejor la enfermedad.

Artritis séptica

Este tipo de artritis también recibe el nombre de artritis bacteriológica, ya que se debe a una infección bacteriana te termina afectando las diferentes articulaciones, produciendo bastante dolor, inflamación, aumento de la temperatura de la zona afectada y enrojecimiento de la misma.

Artritis psoriásica

La artritis psoriásica es una etapa que se da tras la psoriasis. Esta enfermedad se distingue por diversas lesiones que aparecen en el cutis y cuyo desarrollo es difícil de detener. En un estado más avanzado termina por afectar a las articulaciones, convirtiéndose así en un padecimiento artrítico.

La rigidez, inflamación y un profundo dolor son típicos, así como la degeneración de las articulaciones, que llegan a deformarse. En una etapa avanzada causa una completa invalidez al paciente, que no encuentra un buen pronóstico de esta enfermedad.

Gota

La gota se define por presentar altos niveles de ácido úrico en sangre. Este tipo de ácido es causado por cristales de urato, que llegan a obstruir las venas, produciendo un intenso dolor articular.

Una correcta dieta puede corregir esta situación, que tiende a padecer, en mayor medida, el género masculino en una edad avanzada. Las áreas que más suelen verse afectadas son los dedos de los pies, los tobillos, las rodillas e, incluso, las manos y los brazos.

La falta de cuidados puede producir un estado grave en el paciente, con dolores que llegan a ser agudos y que pueden durar varias semanas.

Fibromialgia

La fibromialgia se extiende, generalmente, por todo el cuerpo, causando dolor crónico, fatiga constante, problemas de sueño y. Incluso llega a afectar la atención y la concentración del paciente que la sufre.

Los tejidos blandos, así como los tendones y músculos son susceptibles de esta enfermedad, a veces complicada de diagnosticar, al no encontrarse siempre indicios de la misma en diversos análisis y estudios médicos.

Existen otros muchos tipos de artritis, como la spondyloarthropathies, la esclerodermia, las espondiloartropatías, etc. Aunque no son tan generalizados, debe prestarse atención a sus síntomas, que suelen ser muy específicos.

Síntomas de la artritis en el adulto mayor

En el adulto mayor, la artritis se manifiesta con determinados síntomas, que puedes distinguir fácilmente. Pero, ante de nada, es importante que sepas diferenciar correctamente entre la artritis y la artrosis, que tienden a confundirse por sus semejanzas.

Mientras que la artritis puede degenerar afectando a los órganos, la artrosis solamente se centra en las articulaciones, siendo su origen el desgaste de las mismas, que podemos observar generalmente en adultos mayores.

Cuando hablamos de personas mayores, tenemos que centrarnos en el tipo de artritis reumatoide, que es el más común superando los 40 años de edad. Sus síntomas son perfectamente visibles durante la tercera edad, causando, como ya te desarrollamos antes, un desgaste en los cartílagos, conllevando dolor y rigidez en el paciente.

A los síntomas ya expuestos hay que añadirles otros estrechamente relacionados, como es la inflamación, que tiende a aparecer de manera esporádica. Muchos pacientes se quejan de la dificultad de movimiento que experimentan especialmente por las mañanas y, en algunos casos, esta rigidez va acompañada de inflamación de las articulaciones.

El enrojecimiento es muy común en las áreas afectadas, así como la aparición de nódulos en la piel, que se distinguen por intenso dolor. La subida de temperatura también es un indicio de esta enfermedad crónica.

Aunque no se da en todos los casos, muchas personas experimentan pérdida de peso, un menor apetito y fatiga, que puede llegar a durar desde día a semanas e, incluso, meses.

La sintomatología más grave, producida por una falta de atención a los primeros síntomas, así como un inadecuado tratamiento, implica una deformidad de las articulaciones, así como la destrucción de las mismas en su totalidad o parcialmente.

Las continuas fracturas, derivadas del daño progresivo en tendones, huesos y ligamentos llevarán al paciente a una seria invalidez. La inmovilización termina por ser la peor consecuencia, así como otras patologías producidas por esta situación, que afecta considerablemente el bienestar de la persona.

Como bien te indicamos, es posible detener parcialmente la enfermedad hasta lograr un bienestar del enfermo, siempre que sea tratado correctamente y de manera temprana. Lo más importante es notar los primeros síntomas y acudir a una atención especializada para conseguir el diagnóstico acertado.

En lo que respecta a la afectación de otros órganos, un paciente con artritis reumatoide puede presentar cardiopatía, al afectar esta enfermedad a los vasos sanguíneos, estrechándolos. Controlar la inflamación reduce los problemas cardiacos considerablemente.

Los últimos estudios médicos nos indican que una persona con artritis suele padecer de mayores problemas renales, llegando a sufrir una importante insuficiencia en este órgano. Por otro lado, debido al dolor que causa la artritis, es normal que se sufra insomnio o alteraciones del sueño que, a su vez, aumenta la sensación de fatiga y cansancio constante durante el día.

Causas de la artritis

La artritis es una enfermedad que afecta al sistema inmunitario. Esto significa que tu propio organismo es el que ataca a tus articulaciones, produciendo el dolor y la inflamación tan propios de esta enfermedad, así como el resto de síntomas, en caso de que no atiendas a las primeras señales del cuerpo.

Por tanto, este ataque inmune tiene causas desconocidas. Hasta ahora sabemos que el organismo usa su defensa ante agentes externos o células cancerosas, que nada tienen que ver con este padecimiento. Sencillamente, podemos hablar de factores genéticos o heredados. También un desorden hormonal o causas ambientales podrían dar origen a la enfermedad o, al menos, ser los desencadenantes.

Una mala alimentación o el consumo de productos nocivos, como el tabaco, también aumentan la probabilidad de padecer artritis a cualquier edad. Asimismo, la obesidad, de manera indirecta, puede empeorar el cuadro sintomatológico, al implicar un mayor esfuerzo para las articulaciones afectadas.

Tratamiento

Teniendo en cuenta las causas expuestas anteriormente, si llevas a cabo una adecuada dieta, como forma preventiva, puedes detener el avance de la enfermedad o, por lo menos, lograr que no aparezca de manera temprana.

Ante los primeros síntomas es necesario que el paciente siga una vida tranquila, practicando disciplinas que ayudan a relajarse y a mantener sanas sus articulaciones, como el yoga y estiramientos controlados. Manejar el estrés a través de la respiración es un ejercicio muy efectivo, especialmente cuando se trata de reducir el dolor articular producido por la enfermedad.

A lo anterior hay que sumar la práctica de ejercicio moderado, una dieta rica en omega 3, proteínas y calcio, así como el continuo movimiento y evitar cargar peso. Los artículos ortopédicos, que consigan reducir el impacto de esta enfermedad, detendrán su agravamiento.

Por otro lado, para controlar el dolor será necesario recurrir a determinados fármacos, recetados por el especialista. Recuerda que no es aconsejable la automedicación en ningún caso.

Los antiinflamatorios son esenciales, siendo el más recomendado para esta enfermedad el paracetamol, al presentar menos efectos secundarios, en comparación con el resto de fármacos de este tipo. En función al grado avanzado del paciente, su médico puede recetarle distintas dosis o alternativas, teniendo en cuenta sus características individuales.

La fisioterapia o la aplicación de calor en las zonas afectadas llegan a causar alivio a los pacientes. Pero, en casos más graves, el especialista puede recomendar la aplicación de inyecciones de cortisona o de ácido hialurónico. Como última alternativa está la cirugía, que no siempre es recomendable en ancianos, por el peligro que representa en una edad avanzada.

¿Cómo calmar el dolor de huesos en ancianos?

Una vez que hemos llegado al diagnóstico de esta enfermedad es más sencillo saber qué hacer para aliviar el dolor de huesos que siente el adulto mayor.

En las primeras etapas, como te hemos indicado antes, los ejercicios moderados y el control de la respiración es crucial para que el dolor no resulte tan intenso. También, el apoyo de una manta eléctrica, que aplique calor sobre la zona afectada, dará alivio a los dolores típicos de esta enfermedad.

La fisioterapia, así como los masajes que puede realizar un especialista ofrecen un alivio temporal de las molestias iniciales durante la artritis.

En caso de un aumento del dolor, el especialista recetará determinados fármacos, en función a la situación de cada paciente. También puede recomendar algunos complementos alimenticios, ricos en calcio y en vitaminas, con el fin de que el organismo se sienta más fortalecido.

La artritis en ancianos es un padecimiento que puede controlarse, siempre que sea diagnosticado de forma temprana y se atienda a las recomendaciones dadas por el especialista. La prevención es el mejor tratamiento. Así que, si comienzas por una dieta adecuada, estás reduciendo la posibilidad de padecer esta enfermedad o, al menos, de retrasar su sintomatología.

 

 

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