La tercera edad, una etapa de la vida caracterizada por la acumulación de experiencias y el envejecimiento del cuerpo, también presenta una serie de desafíos en términos de salud. Nuestro sistema biológico se vuelve más susceptible a una variedad de enfermedades y condiciones médicas a medida que avanzamos en edad. La salud en la tercera edad es un tema de gran importancia tanto para las personas como para la sociedad en general, desde trastornos crónicos hasta problemas graves. Para garantizar una mejor calidad de vida en esta etapa vital, es fundamental investigar las enfermedades más comunes que afectan a las personas mayores, así como los cuidados y medidas preventivas recomendados.

Enfermedades Cardiovasculares:

Los problemas de salud de la tercera edad incluyen enfermedades cardíacas. Las afecciones cardiovasculares más comunes en los ancianos incluyen hipertensión arterial, enfermedad coronaria e insuficiencia cardíaca. La edad avanzada, la falta de ejercicio, una dieta poco saludable y otros hábitos de vida pueden ser el resultado de estas condiciones. Es fundamental que las personas mayores monitoreen regularmente su presión arterial, sigan una dieta baja en grasas y sodio, realicen ejercicio regular y eviten el consumo excesivo de alcohol y tabaco para prevenir y controlar estas enfermedades.

Hipertensión arterial 

La hipertensión arterial es más común en personas mayores debido a los cambios en la estructura y la función de los vasos sanguíneos asociados con la edad, así como a otros factores de riesgo, como la obesidad, la inactividad física y el consumo excesivo de sal y alcohol.


Señalar que a nivel mundial, se estima que más del 60 % de las personas mayores de 60 años tienen hipertensión arterial. 


Cuando la lectura sistólica (la presión arterial durante la contracción del corazón) es igual o superior a 140 mm Hg y/o la lectura diastólica (la presión arterial entre latidos del corazón) es igual o superior a 90 mm Hg, se considera que la presión arterial es alta.

 

Enfermedad Coronaria

Ocurre cuando las arterias coronarias se estrechan o se bloquean debido a la acumulación de placa, que está compuesta principalmente de colesterol, calcio y otras sustancias, se desarrolla la enfermedad coronaria. 


Los factores de riesgo para la enfermedad coronaria en personas mayores incluyen la edad avanzada, la hipertensión arterial, el colesterol alto, el consumo de tabaco, la diabetes, la obesidad, la falta de actividad física y el estrés.

Insuficiencia cardiaca

Una variedad de afecciones subyacentes que afectan la salud del corazón, como la enfermedad coronaria, la hipertensión arterial, la enfermedad valvular cardíaca, la enfermedad de las arterias coronarias, la cardiomiopatía, entre otras, pueden causar insuficiencia cardíaca. 


Los factores de riesgo para la insuficiencia cardíaca en personas mayores incluyen la edad avanzada, la hipertensión arterial, el colesterol alto, la diabetes, la obesidad, el consumo de tabaco y la falta de actividad física.

Diabetes:

La diabetes, una enfermedad crónica, tiene un impacto en la forma en que el cuerpo procesa la glucosa en sangre. Debido a factores como la edad avanzada, la presencia de otras enfermedades crónicas y la mayor probabilidad de complicaciones relacionadas con la diabetes, puede presentar desafíos importantes en personas mayores.

 

Diabetes Tipo 1

  • Aunque menos común en personas mayores, la diabetes tipo 1 puede desarrollarse a cualquier edad, incluida la tercera edad.
  • La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca y destruye las células productoras de insulina en el páncreas, lo que resulta en la dependencia de la insulina para controlar los niveles de glucosa en sangre.
  • En personas mayores, el diagnóstico de diabetes tipo 1 puede ser más complicado debido a la suposición errónea de que la diabetes es más común en adultos jóvenes. Sin embargo, los síntomas de la diabetes tipo 1, como la sed extrema, la micción frecuente y la pérdida de peso inexplicada, pueden ser evidentes.

Diabetes Tipo 2

  • La diabetes tipo 2 es la forma más común de diabetes en personas mayores.
  • Se caracteriza por resistencia a la insulina, lo que significa que el cuerpo no utiliza eficazmente la insulina que produce, o por la incapacidad del páncreas para producir suficiente insulina para mantener niveles de glucosa en sangre normales.
  • La diabetes tipo 2 está estrechamente relacionada con el estilo de vida y los factores de riesgo como la obesidad, la inactividad física y una dieta poco saludable.
  • En personas mayores, el diagnóstico de diabetes tipo 2 puede ser complicado debido a la presencia de otros problemas de salud y a la falta de síntomas específicos. Además, el tratamiento puede ser más desafiante debido a la posible presencia de otras enfermedades crónicas y la necesidad de múltiples medicamentos.

Enfermedades Articulares:

La osteoartritis y la osteoporosis son afecciones musculoesqueléticas comunes en los ancianos, que pueden causar dolor crónico, rigidez y discapacidad funcional. El deterioro del cartílago articular y la pérdida de densidad ósea son procesos naturales asociados con el envejecimiento, pero se pueden mitigar con medidas preventivas adecuadas. Ejercicios de bajo impacto, una dieta rica en calcio y vitamina D, y el uso de dispositivos de asistencia pueden ayudar a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas mayores con enfermedades articulares.

 

Enfermedades Neurológicas:

El deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, son preocupaciones importantes en la tercera edad. Estas condiciones pueden tener un impacto significativo en la independencia y la calidad de vida de los ancianos, así como en sus cuidadores. Aunque no existe una cura definitiva para estas enfermedades, se pueden tomar medidas para retrasar su progresión y mejorar los síntomas. Estimulación cognitiva, ejercicio mental, una dieta saludable y el apoyo emocional son aspectos clave en el manejo de las enfermedades neurológicas en la tercera edad.

Demencia

La demencia es un término amplio que describe un grupo de síntomas asociados con la disminución de las habilidades cognitivas, como la memoria, el razonamiento y la capacidad de pensar de manera clara y organizada, lo suficiente como para interferir con la vida diaria de una persona. Es importante tener en cuenta que la demencia no es una enfermedad específica, sino más bien un síntoma de varias enfermedades y afecciones que afectan al cerebro

Enfermedad de Alzheimer 

Es un tipo de Demencia. Es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento de manera gradual y constante. Algunos factores de riesgo conocidos incluyen la edad avanzada, antecedentes familiares de Alzheimer, ciertos genes asociados con un mayor riesgo de la enfermedad y factores de estilo de vida como la falta de actividad física, una dieta poco saludable y el tabaquismo.

Parkinson

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta principalmente el sistema nervioso central, aunque también puede afectar a los adultos más jóvenes.
El Parkinson, la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del Alzheimer, es más común en personas mayores. 

Aunque la mayoría de los casos de enfermedad de Parkinson se diagnostican en personas mayores de 60 años, también puede afectar a personas más jóvenes, en lo que se conoce como enfermedad de inicio temprano. 

Accidentes Cerebrovasculares:

Los ictus, también conocidos como derrames cerebrales, son eventos médicos graves que ocurren cuando el flujo sanguíneo se interrumpe en una parte del cerebro, lo que daña el cerebro debido a la falta de oxígeno y nutrientes. Los accidentes cerebrovasculares, que aumentan con la edad, son una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en todo el mundo.

Nos referimos a algunos tipos.


Un ataque cerebral isquémico: El tipo más frecuente de accidente cerebrovascular ocurre cuando un vaso sanguíneo que transporta sangre al cerebro se bloquea, ya sea por un trombo que se forma en el cerebro o por un émbolo que se desprende de otra parte del cuerpo.

 

El accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe, causando sangrado en el tejido cerebral circundante. Esto puede ser el resultado de un aneurisma cerebral que se ha roto o de las paredes de los vasos sanguíneos que están más débiles. 


Dado el riesgo de hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, este tipo de afecciones aumenta con la edad. También tiene un impacto en los hábitos poco saludables, el consumo excesivo de alcoholo tabaco, la obesidad, la inactividad física, una mala alimentación y el uso de medicamentos, como el uso excesivo de anticonceptivos orales. 

 

Enfermedades Respiratorias:

Debido a la disminución de la función pulmonar y la inmunidad comprometida, las enfermedades respiratorias como la neumonía y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son más frecuentes en los adultos mayores. Las medidas preventivas clave para proteger la salud respiratoria de la tercera edad incluyen evitar el consumo de tabaco, la exposición al humo y la contaminación, y la vacunación contra la gripe y la neumonía. Además, mantener la higiene respiratoria y buscar atención médica temprana ante cualquier síntoma respiratorio persistente son cruciales.

Neumonía

La infección más recurrente en las personas mayores es la neumonía, que puede ser mortal.

Es una infección aguda del tejido pulmonar que puede ser causada por una variedad de agentes infecciosos, como bacterias, virus u hongos. Esta enfermedad inflamatoria afecta los sacos de aire de uno o ambos pulmones, lo que provoca una serie de síntomas que incluyen tos, fiebre, dificultad para respirar y dolor en el pecho. Hay una serie de factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar neumonía. Estos incluyen fumar, enfermedades crónicas como diabetes o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), tener un sistema inmunológico debilitado debido a enfermedades como el VIH/SIDA o el cáncer, y estar expuesto a contaminantes ambientales o sustancias químicas irritantes. 

Cáncer de Pulmón

En los adultos mayores, el principal factor de riesgo para el cáncer de pulmón es el historial de consumo de tabaco. Muchas personas mayores han fumado durante décadas, lo que aumenta significativamente su riesgo de desarrollar la enfermedad. Además del tabaquismo, la exposición a carcinógenos ambientales a lo largo de la vida y otros factores genéticos y ambientales pueden contribuir al desarrollo del cáncer de pulmón en esta población.

Enfermedad Obstructiva Crónica – EPOC

Es una afección respiratoria crónica caracterizada por la obstrucción del flujo de aire en los pulmones. Esta obstrucción generalmente es progresiva y se asocia principalmente con la exposición prolongada al humo del tabaco, aunque también puede estar relacionada con la exposición a otros irritantes respiratorios, como el humo de leña, la contaminación del aire y los productos químicos industriales. 

El EPOC en personas mayores puede ser más desafiante debido a la superposición de síntomas con otras condiciones comunes asociadas con el envejecimiento, como la disnea (dificultad para respirar) asociada con la insuficiencia cardíaca o la enfermedad pulmonar intersticial. Además, la función pulmonar tiende a disminuir naturalmente con la edad, lo que puede dificultar la evaluación precisa de la obstrucción del flujo de aire en los pulmones.

Conclusiones:

En resumen, las enfermedades más comunes en la tercera edad abarcan una amplia gama de condiciones médicas que pueden tener un impacto en la calidad de vida de los ancianos. Sin embargo, muchas de estas enfermedades se pueden controlar y gestionar de manera efectiva con un enfoque en la prevención, el manejo adecuado y el apoyo continuo. Es esencial que las personas mayores reciban atención médica regular, sigan un estilo de vida saludable y tengan un sistema de apoyo sólido para enfrentar los desafíos de salud asociados con el envejecimiento. La tercera edad puede ser una etapa de la vida en la que se disfruta de una salud óptima y una mayor calidad de vida con la atención y el compromiso adecuados con el bienestar.

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    <a href='https://www.depencare.com/autor/miguel-mateos-beltran'>Miguel Mateos Beltrán</a>
    Nº Colegiado 2828 41033 ICOMEM (Ilustre Colegio Oficial de Medicos de Madrid)
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    Licenciado en medicina y cirugía por la prestigiosa Universidad de Salamanca. Especialista en Medicina de Familia con más de 34 años de experiencia en Medicina Familiar y Comunitaria, diplomado en Orientación Familiar.  Además, diplomado en Dietética y Nutrición humana.