El colesterol no es algo ajeno a nosotros, seguro que ya has oído hablar mucho de él, pero ¿cómo afecta tenerlo alto? ¿qué es exactamente? ¿por qué se habla de colesterol bueno y colesterol malo? En este artículo vamos a repasar las cuestiones más importantes acerca del colesterol para que puedas conocerlo mejor.

 

¿Qué es el colesterol?

 

El colesterol es un lípido que se acumula en todas las células del cuerpo formando una sustancia cerosa parecida a la grasa. El colesterol puede encontrarse directamente en algunos productos de consumo como determinadas carnes o lácteos.

Aunque solemos vincular el colesterol a lago malo, lo cierto es que es necesaria cierta cantidad del mismo para que nuestro cuerpo funcione adecuadamente, sin embargo, una alta cantidad de colesterol podría aumentar el riesgo de sufrir enfermedades arteriales coronarias, debido a las obstrucciones que pueden causar en el torrente sanguíneo.

El colesterol alto puede resultar más complejo de controlar en las personas mayores, pero mediante una dieta y el ejercicio físico puede reducirse notablemente. El colesterol alto es más común entre los hombres y va en aumento desde los 20 a los 65 años. En las mujeres también suele aparecer al superar los 40 ó 50 años debido a la menopausia.

 

Tipos de colesterol

 

Existen diferentes tipos de colesterol, pero los más relevantes y conocidos los siguientes:

 

Colesterol LDL

El colesterol LDL es generalmente conocido como “colesterol malo” porque es el que puede acumularse en las arterias. Sus siglas LDL proceden de “Lipoproteínas de alta densidad” en inglés.

 

Colesterol HDL

El colesterol HDl, o colesterol bueno, son lipoproteínas de baja densidad. Se encarga de transportar el colesterol de otras partes del cuerpo al hígado para eliminarlo.

 

Hipercolesterolemia en la tercera edad

 

El colesterol puede verse incrementado por un aumento de consumo de grasas de origen animal, pero la edad también puede complicar mantener unos niveles adecuados de colesterol, provocando problemas de diferente tipo, pero fundamentalmente enfermedades cardiovasculares, aterosclerosis coronaria y otras patologías.

 

Síntomas

 

El colesterol alto no presenta síntomas visibles inmediatos, por lo que para detectarse debe realizarse un análisis de sangre. Sin embargo, como hemos mencionado anteriormente, un colesterol alto puede provocar diferentes problemas y dificultades en la salud de las personas, por lo que es necesario medirlo con cierta frecuencia para asegurarnos de que no nos provoque ningún problema.

 

¿Cómo se mide el colesterol?

 

El colesterol debe medirse al menos una vez cada cinco años a través de una prueba de sangre llamada “panel de lipoproteínas” para la que hay que realizar un ayuno de 9 a 12 horas en los que no se puede consumir más que agua.

Esta prueba mide en concreto los siguientes parámetros:

  • Colesterol total
  • Colesterol LDL
  • Colesterol HDL
  • Colesterol No-HDL
  •  Triglicéridos

 

Los triglicéridos son otro tipo de grasa en la sangre que también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, especialmente entre las mujeres.

 

Niveles recomendados según la edad

Existen diferentes niveles de colesterol recomendados en función de la edad y sexo de la persona:

Menores de 20 años

Tipo de colesterol Nivel recomendado
Colesterol total Menos de 170mg/dL
No-HDL Menos de 120mg/dL
LDL (malo) Menos de 100mg/dL
HDL (bueno) Más de 45mg/dL

 

Hombres mayores de 20 años

Tipo de colesterol Nivel recomendado
Colesterol total 125 a 200mg/dL
No-HDL Menos de 130mg/dL
LDL (malo) Menos de 100mg/dL
HDL (bueno) 40mg/dL o más

 

Mujeres mayores de 20 años

Tipo de colesterol Nivel recomendado
Colesterol total 125 a 200mg/dL
No-HDL Menos de 130mg/dL
LDL (malo) Menos de 100mg/dL
HDL (bueno) 50mg/dL o más

 

Estos niveles es recomendable que sean comprobados al menos una vez cada cinco años en los adultos, aunque a partir de los 45 años se recomienda realizarse estas mediciones una vez al año o cada dos años.

 

¿Cómo bajar el colesterol en las personas mayores?

 

Para reducir el colesterol en cualquier persona, hay que cambiar un poco el estilo de vida, suponiendo esto cambios en dos aspectos: la dieta y el ejercicio.

 

Dieta

En primer lugar, nuestra dieta debe prescindir de grasas saturadas y grasas trans, lo que supone eliminar de nuestra dieta alimentos como las carnes rojas, algunos lácteos (enteros), bollería y fritos procesados, etc.

Asimismo, es recomendable incorporar otros alimentos que sirven para contrarrestar ese “colesterol malo”, entre estos podemos encontrar fundamentalmente el aceite oliva y otras fuentes de aceites vegetales que podemos encontrar en las legumbres.

Los pescados ricos en ácidos omega-3 pueden ayudar mucho, contribuyendo a reducir la presión sanguínea. Los pescados con mayor cantidad de omega-3 son los denominados “azules”, entre los que encontramos algunos como la caballa, las sardinas o el salmón.

Por último, los frutos secos como nueces, pistachos o almendras ayudan a reducir el colesterol malo, a la vez que aumentan el colesterol bueno, por lo que tomarlos en pequeñas cantidades y sin ningún tipo de añadido de sal. Es importante consumir poca cantidad y de la forma más natural posible, pues su volumen calórico es muy grande y si son salados no van a ser tan buenos para nuestro organismo.

 

Ejercicio físico

En este punto, lo importante es evitar una vida sedentaria, y el deporte más recomendable es el aeróbico, que es aquel que suele implicar movimiento y acelera el ritmo cardiaco, aumentando el consumo de oxígeno.

Algunos ejercicios que podemos llevar a cabo son los siguientes:

  • Caminar: pasear a un ritmo moderado es un ejercicio que no requiere de un gran esfuerzo y que ayuda mucho a evitar el sedentarismo. Además, se haga en compañía o no, contribuye al bienestar emocional de la persona.
  • Bicicleta: la bicicleta, ya sea estática o normal, es un buen ejercicio, sobre todo si la persona mayor tiene fuerza suficiente para mantenerse en equilibrio.
  • Ejercicios en el agua: realización de ejercicios como la natación o movimientos de diferente tipo en una piscina pueden contribuir mucho a reducir el colesterol y fortalecer más nuestros músculos gracias a que la resistencia que ejerce el agua es mayor que la del aire.
  • Danza o baile: el baile puede ser un ejercicio con un componente social que lo hace más divertido y que, acompañado de música, puede ayudar no solamente a hacer ejercicio, sino también a sentirse mejor a las personas que lo practican.

 

Evitar el tabaco y no abusar del alcohol

Además del ejercicio físico y la dieta, aquellas personas que fumen es recomendable que abandonen este hábito ya que reduce el colesterol bueno, potenciando de esta forma el colesterol malo.

Respecto al alcohol, algunos estudios sugieren que un consumo moderado de alcohol es bueno para mejorar las cifras de colesterol bueno. Sin embargo, su abuso puede provocar un aumento de colesterol malo.

 

Cuidado de personas mayores con colesterol alto

Si necesitas ayuda para el cuidado de personas mayores con un colesterol alto, en Depencare tenemos cuidadoras con experiencia en el trabajo con personas mayores con estas características, preparando comidas adecuadas para su dieta y fomentando que realicen ejercicios de diferente tipo.

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