Historia de la visión de la discapacidad

 

No es nuevo que las personas y la sociedad miran con cierto recelo a las personas con algún tipo de discapacidad. Ya en las culturas antiguas se consideraba que las personas discapacitadas debían su condición a un castigo divino o a la intervención de fuerzas sobrenaturales, lo que provocaba el rechazo y aislamiento de estas personas.

No ha sido hasta el siglo XX en el que se ha empezado a dar un enfoque asistencial y terapéutico a las personas con discapacidad, implicándose al Estado en la ayuda para el cuidado y atención de estas personas. Algunas voces han criticado el enfoque excesivamente paternalista de esta visión, pero lo cierto es que ha sido un avance respecto a la perspectiva que se tenía de las personas discapacitadas anteriormente.

Durante el siglo XX sin embargo hay algo que lo cambia todo: la II Guerra Mundial, que más allá de los cambios en la geopolítica del mundo que pudiera causar, provocó que muchas personas volvieran de la guerra con numerosas discapacidades, pero con una diferencia respecto a como se veía tradicionalmente a los discapacitados. Eran considerados héroes.

 

La lucha por los derechos de los discapacitados

 

Tras la II Guerra Mundial empiezan a crearse también las primeras asociaciones de personas discapacitadas para defender sus derechos y, poco a poco, las personas discapacitadas se van empoderando y ven cada vez más reconocidos su dignidad y derechos. En España se materializó en 1982 con la llamada Ley General de Discapacidad, que reconoce los derechos de las personas con discapacidad.

Con el siglo XXI se ha superado el enfoque paternalista del siglo pasado, para evolucionar hacia una concepción de la discapacidad que no repara solo en sus deficiencias, sino también en las habilidades y competencias que pueden desarrollar las personas discapacitadas.

 

¿Qué es el capacitismo?

 

El capacitismo es la discriminación hacia las personas con cualquier tipo de discapacidad. La historia de discriminación hacia las personas con discapacidad aún no ha acabado, y aún hoy sigue habiendo muchas actitudes y planteamientos que perjudican a estas personas y les impiden participar como personas sujetos de derechos, como así reconoce la Convención Internacional.

Esta discriminación se sustenta en estereotipos y prejuicios en la sociedad, pero también es visible en las leyes y la falta de inclusividad hacia estas personas en el diseño de espacios en las ciudades, en la creación de procesos en estructuras públicas y privadas, etc.

Se trata por tanto de una forma de discriminación presente tanto a nivel social como institucional.

 

Ejemplos de capacitismo

 

Como hemos comentado, el capacitismo sigue muy presente en nuestra sociedad y lo podemos reconocer en ejemplos como los siguientes:

  • El diseño de las ciudades sin tener en cuenta a las personas con movilidad reducida o con dificultades de visión.
  • Falta de inclusión laboral (sólo el 35% de las personas con discapacidad están integradas laboralmente).
  • Asumir que estas personas necesitan de una tutela y privarles de su autonomía y privacidad.
  • Asumir que les falta voluntad para adaptarse a un entorno que no les es favorable.
  • Empleo de insultos vinculados a las carencias de la persona.
  • Precariedad social y económica

 

¿Cómo combatir el capacitismo?

 

En primer lugar, debemos considerar que no todos los problemas de una persona se deben a su individualidad. No es así con ninguna persona sin importar su condición. Por tanto, debemos dar un enfoque más inclusivo a nuestra sociedad que facilite que las personas con discapacidad se puedan desarrollar plenamente, al igual que lo hace cualquier otra persona, sin discriminarles o marginarlos por sus carencias.

Crear ciudades y sociedades adaptadas y más inclusivas es fundamental para acabar con este tipo de discriminación.

Por último, debemos hacer lo posible por visibilizar este problema a través de las conversaciones que podamos tener con nuestros amigos y conocidos, así como a través de las redes sociales.

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