A medida que envejecemos, nuestra piel también experimenta cambios, volviéndose más frágil y propensa a ciertas afecciones. Estas son algunas de las enfermedades cutáneas más comunes en las personas mayores:
Dermatitis Seborreica
Es una enfermedad de la piel que persiste y causa manchas grasosas y escamosas en el cuero cabelludo, la cara, el pecho y la espalda. En personas mayores, los cambios hormonales, la edad y otras enfermedades de la piel pueden estar relacionados con esta condición.
Los síntomas de la dermatitis seborreica en personas mayores pueden variar, pero generalmente incluyen:
- Escamas blancas o amarillentas en el cuero cabelludo, a menudo confundidas con caspa.
- Enrojecimiento y descamación en la cara, particularmente en las aletas de la nariz, detrás de las orejas y las cejas
- Picazón o sensación de ardor en las áreas afectadas.
- Piel grasosa en algunas áreas y seca en otras.
El manejo de la dermatitis seborreica en personas mayores puede implicar:
- Uso de champús medicados o tratamientos tópicos para controlar la descamación y la inflamación.
- Limpieza suave y regular del cuero cabelludo y las áreas afectadas con productos suaves y no irritantes.
- Hidratación adecuada de la piel con cremas o lociones emolientes para prevenir la sequedad.
- Evitar el estrés, el alcohol y el tabaco, ya que pueden empeorar los síntomas.
- Consultar regularmente a un dermatólogo para ajustar el tratamiento según sea necesario y para monitorear cualquier cambio en la piel.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia
Si la dermatitis seborreica en una persona mayor no responde al tratamiento habitual o si se presentan síntomas graves como inflamación intensa, dolor, signos de infección o cambios en la piel que parecen anormales, se debe buscar ayuda médica de urgencia. Estos pueden ser signos de complicaciones o de otra condición subyacente que requiere atención médica inmediata.
Es importante recordar que la dermatitis seborreica en personas mayores puede ser manejada efectivamente con un cuidado adecuado de la piel y el cuero cabelludo, pero siempre es fundamental consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
Dermatitis de Contacto
La dermatitis de contacto es una reacción inflamatoria de la piel causada por el contacto directo con sustancias irritantes o alérgenos. En personas mayores, la piel puede volverse más delgada y sensible con la edad, lo que aumenta el riesgo de desarrollar esta afección incluso con exposiciones menores a irritantes comunes.
Los síntomas de la dermatitis de contacto en personas mayores pueden incluir:
- Enrojecimiento de la piel en el área de contacto con la sustancia irritante.
- Hinchazón y sensación de ardor o picazón en la piel.
- Ampollas o lesiones con aspecto de eccema.
- Piel seca, agrietada o escamosa en áreas afectadas.
Manejo en personas mayores
- Lavar la piel afectada con agua y jabón suave o neutro para eliminar cualquier residuo de la sustancia irritante.
- Aplicar toallitas frías o utilizar cremas o lociones hidratantes para aliviar la picazón y la inflamación.
- Evitar el uso de productos que contengan fragancias, suavizantes, colorantes u otros ingredientes que puedan irritar la piel.
- Consultar a un médico para obtener recomendaciones sobre tratamientos tópicos, como corticosteroides o antihistamínicos, para aliviar los síntomas.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia
Si la dermatitis de contacto en una persona mayor es grave o no mejora con el tratamiento en el hogar, es importante buscar ayuda médica de urgencia. Además, se debe buscar atención médica de inmediato si se desarrollan signos de infección en la piel, como enrojecimiento intenso, hinchazón, dolor o secreción de líquido.
Eccema o Dermatitis Atópica
El eccema es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la inflamación, el enrojecimiento, la sequedad y el picor. En personas mayores, el eccema puede presentarse de manera similar a como lo hace en adultos más jóvenes, pero los síntomas pueden ser más graves debido a la piel más delgada y frágil.
Síntomas: Los síntomas del eccema en personas mayores pueden incluir:
- Piel seca, áspera y escamosa.
- Enrojecimiento e inflamación de la piel.
- Picazón intensa, que puede empeorar por la noche.
- Formación de ampollas o lesiones húmedas en la piel.
- Engrosamiento de la piel debido al rascado crónico.
Manejo en personas mayores: El manejo del eccema en personas mayores implica una combinación de cuidados en el hogar y tratamiento médico. Algunas medidas incluyen:
- Mantener la piel bien hidratada con cremas o lociones emolientes para prevenir la sequedad.
- Evitar irritantes, como jabones perfumados, detergentes fuertes y productos químicos.
- Usar ropa suave y transpirable que no irrite la piel.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si el eccema en una persona mayor empeora repentinamente o no responde al tratamiento en el hogar, es importante buscar ayuda médica de urgencia. Además, se debe buscar atención médica de inmediato si se desarrollan signos de infección en la piel, como enrojecimiento intenso, hinchazón, calor, dolor o secreción de líquido.
Queratosis Actínica
La queratosis actínica es una lesión cutánea precancerosa causada por la exposición crónica a la radiación ultravioleta (UV) del sol. Se manifiesta como parches escamosos, ásperos y generalmente planos en la piel, que pueden variar en color desde rosado hasta marrón. Aunque la queratosis actínica en sí misma no es cancerosa, puede progresar a carcinoma de células escamosas si no se trata.
Síntomas Los síntomas de la queratosis actínica en personas mayores pueden incluir:
- Parches escamosos o ásperos en la piel.
- Coloración rosada, rojiza o marrón.
- Sensación de ardor, picazón o dolor en las lesiones.
- Aumento de la sensibilidad al sol en áreas afectadas.
Manejo en personas mayores
- Uso de protectores solares de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, y aplicarlo regularmente. Como sugerencia cada dos horas.
- Evitar la exposición al sol durante las horas pico de radiación ultravioleta, generalmente de 10h a 16h.
- Uso de ropa protectora, como sombreros de ala ancha y camisas de manga larga, cuando se está al aire libre.
- Consultar a un dermatólogo para la evaluación y el tratamiento de las lesiones queratósicas existentes. Los tratamientos pueden incluir crioterapia (congelación), terapia fotodinámica, escisión quirúrgica o medicamentos tópicos.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta un cambio repentino en una lesión de queratosis actínica, como aumento de tamaño, cambio de color, sangrado, picazón intensa o inflamación, debe buscar ayuda médica de urgencia. Estos pueden ser signos de transformación a carcinoma de células escamosas y requieren evaluación y tratamiento inmediatos.
Cáncer de Piel
El cáncer de piel es una enfermedad en la que las células de la piel se vuelven anormales y comienzan a crecer de manera descontrolada. Hay varios tipos de cáncer de piel, pero los más comunes son el carcinoma basocelular, el carcinoma de células escamosas y el melanoma. La exposición crónica al sol, las quemaduras solares, el bronceado artificial, la piel clara y antecedentes familiares de cáncer de piel son factores de riesgo importantes para desarrollar esta enfermedad en personas mayores.
Síntomas: Los síntomas del cáncer de piel pueden variar según el tipo de cáncer, pero pueden incluir:
- Lesiones nuevas o cambios en lunares existentes.
- Manchas de color rojo, rosa, marrón o negras en la piel.
- Lesiones que no sanan o que sangran fácilmente.
- Asimetría, bordes irregulares o cambios en el tamaño y el color de los lunares.
Manejo en personas mayores
- Autoexamen regular de la piel para detectar cambios sospechosos.
- Consultas regulares con un dermatólogo para evaluaciones de la piel.
- Uso de protectores solares de amplio espectro con un FPS de al menos 30.
- Evitar la exposición al sol durante las horas pico de radiación ultravioleta.
- Uso de ropa protectora, como sombreros y camisas manga larga.
- Tratamiento adecuado de las lesiones de cáncer de piel mediante métodos como la cirugía, la terapia fotodinámica, la radioterapia o la terapia dirigida, según lo recomendado por un médico.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta cambios repentinos en una lesión de la piel, como aumento de tamaño, cambio de color, sangrado, picazón intensa o inflamación, debe buscar ayuda médica de urgencia. Estos pueden ser signos de malignidad y requieren evaluación y tratamiento inmediatos.
Psoriasis
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que provoca la formación de parches rojos y escamosos en la piel. Estos parches pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más comunes en codos, rodillas, cuero cabelludo y espalda. En personas mayores, la psoriasis puede presentarse de manera similar a como lo hace en adultos jóvenes, pero puede ser más difícil de manejar debido a otros problemas de salud y al uso de medicamentos.
Síntomas: Los síntomas de la psoriasis en personas mayores pueden incluir:
- Parches rojos y escamosos en la piel.
- Piel seca y agrietada que puede sangrar.
- Picazón, ardor o dolor en las áreas afectadas.
- Engrosamiento de las uñas y cambios en su color y textura.
- Posible asociación con enfermedades autoinmunes y otros problemas de salud, como artritis psoriásica y enfermedad cardiovascular.
Manejo en personas mayores
- Hidratación regular de la piel con cremas o lociones emolientes para reducir la sequedad y la picazón.
- Evitar factores desencadenantes conocidos, como estrés, clima frío y piel seca.
- Uso de medicamentos tópicos, como corticosteroides y retinoides, para reducir la inflamación y la descamación.
- Terapias de luz ultravioleta (fototerapia) para ayudar a reducir la inflamación y mejorar la apariencia de la piel.
- Tratamientos sistémicos, como medicamentos biológicos o inmunosupresores, para casos más graves de psoriasis.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta un empeoramiento repentino de la psoriasis, especialmente si está asociado con fiebre, dolor intenso, inflamación severa o signos de infección en la piel, debe buscar ayuda médica de urgencia. Estos pueden ser signos de complicaciones graves que requieren evaluación y tratamiento inmediatos.
Infecciones Fúngicas (Micosis)
Las infecciones fúngicas son causadas por la proliferación de hongos en la piel, las uñas o las membranas mucosas. Estas infecciones pueden ser superficiales o profundas y pueden presentarse de diversas formas, como enrojecimiento, descamación, picazón, ampollas, grietas o decoloración de la piel o las uñas. En personas mayores, las infecciones fúngicas pueden ser más persistentes y difíciles de tratar debido a cambios en la piel y el sistema inmunológico asociados con el envejecimiento.
Síntomas: Los síntomas de las infecciones fúngicas en personas mayores pueden variar según la ubicación y el tipo de infección, pero pueden incluir:
- Enrojecimiento, descamación o picazón en la piel.
- Ampollas o lesiones con aspecto de eccema.
- Decoloración, engrosamiento o fragilidad de las uñas.
- Picazón o sensación de ardor en áreas afectadas.
- Malestar o dolor en la piel o las uñas.
Manejo en personas mayores
- Mantener la piel limpia y seca, especialmente en áreas propensas a la humedad, como los pliegues cutáneos.
- Usar ropa transpirable y absorber el sudor para evitar la proliferación de hongos.
- Evitar compartir artículos personales, como toallas o cortauñas, para prevenir la propagación de la infección.
- Uso de medicamentos antifúngicos tópicos, como cremas o polvos, para tratar la infección en la piel.
- Tratamiento de las infecciones fúngicas en las uñas con medicamentos tópicos o sistémicos, dependiendo de la gravedad de la infección.
- Consultar a un médico si la infección no mejora con el tratamiento en el hogar o si hay signos de infección secundaria, como enrojecimiento intenso, hinchazón o secreción de líquido.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta un empeoramiento repentino de la infección fúngica, especialmente si está asociado con fiebre, dolor intenso, inflamación severa o signos de infección secundaria, debe buscar ayuda médica de urgencia. Estos pueden ser signos de complicaciones graves que requieren evaluación y tratamiento inmediatos.
Herpes Zóster
El herpes zóster es una reactivación del virus de la varicela zóster que ha permanecido latente en el cuerpo después de una infección previa de varicela. A medida que envejecemos, el sistema inmunológico puede debilitarse, lo que aumenta el riesgo de que el virus se reactive y cause herpes zóster. Esta condición se caracteriza por una erupción dolorosa con ampollas en una banda o parche de piel, que sigue el recorrido de un nervio específico.
Síntomas: Los síntomas del herpes zóster en personas mayores pueden incluir:
- Dolor ardiente, picazón o sensación de hormigueo en un área específica de la piel.
- Erupción cutánea que comienza como manchas rojas y se convierte en ampollas llenas de líquido.
- Sensibilidad al tacto en el área afectada.
- Malestar general, fatiga y fiebre leve.
- Dolor de cabeza y sensación de malestar general.
Manejo en personas mayores
- Uso de medicamentos antivirales, como aciclovir, valaciclovir o Famciclovir, para acortar la duración del brote y reducir la gravedad de los síntomas.
- Uso de analgésicos o medicamentos antiinflamatorios para aliviar el dolor y la inflamación.
- Evitar rascarse o tocar las ampollas para prevenir la propagación de la infección.
- Consultar a un médico si la erupción está cerca de los ojos, si hay signos de infección en la piel, como enrojecimiento intenso o secreción de líquido, o si hay síntomas sistémicos graves, como fiebre alta o dificultad para respirar.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta complicaciones graves del herpes zóster, como neuralgia postherpética (dolor crónico persistente después de la resolución de la erupción), inflamación de los ojos, síntomas neurológicos, como debilidad muscular o cambios en la visión, o signos de infección sistémica, como fiebre alta o confusión, debe buscar ayuda médica de urgencia.
Piel Seca (Xerosis)
La piel seca es una condición en la que la piel carece de humedad y aceites naturales, lo que puede hacer que se vuelva áspera, escamosa, y propensa a la picazón y la irritación. En personas mayores, la piel tiende a volverse más delgada y pierde su capacidad para retener la humedad, lo que aumenta el riesgo de piel seca y otros problemas cutáneos relacionados.
Síntomas: Los síntomas de la piel seca en personas mayores pueden incluir:
- Sensación de tirantez o rigidez en la piel.
- Descamación, especialmente en áreas como las piernas, los brazos y el abdomen.
- Picazón intensa, que puede empeorar por la noche.
- Grietas en la piel, especialmente en las manos y los pies.
- Piel áspera al tacto.
Manejo en personas mayores
- Hidratación regular de la piel con cremas o lociones emolientes para retener la humedad.
- Evitar baños o duchas calientes y largos, que pueden eliminar los aceites naturales de la piel. Más de 5 minutos en ducha prolongada puede aumentar esta patología en la piel de nuestros mayores
- Aplicar la crema hidratante inmediatamente después del baño o la ducha para sellar la humedad en la piel.
- Usar jabones suaves y sin fragancia para limpiar la piel. Ideal, jabones con Ph neutro.
- Beber suficiente agua para mantener la piel hidratada desde dentro.
- Consultar a un médico si la piel seca no mejora con el tratamiento en el hogar o si hay signos de infección en la piel, como enrojecimiento intenso o secreción de líquido.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta síntomas graves de piel seca, como dolor intenso, inflamación, sangrado o signos de infección en la piel, debe buscar ayuda médica de urgencia. Estos pueden ser signos de complicaciones que requieren evaluación y tratamiento inmediatos.
Urticaria
La urticaria es una reacción alérgica que provoca la liberación de histamina (La molécula natural presente en el cuerpo humano que desempeña un papel crucial en las reacciones alérgicas y las respuestas inflamatorias. Se produce y libera en el sistema inmunitario en respuesta a alérgenos o agentes extraños, causando vasodilatación, aumento de la permeabilidad vascular, contracción de los músculos lisos y estimulación de las terminaciones nerviosas. ) y otras sustancias químicas en la piel, lo que resulta en la aparición de ronchas rojas y elevadas que pueden variar en tamaño y forma. Estas ronchas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y tienden a desaparecer en pocas horas, pero en algunos casos pueden persistir durante varios días. En personas mayores, la urticaria puede ser más grave y persistente debido a cambios en el sistema inmunológico y la presencia de otras enfermedades crónicas.
Síntomas: Los síntomas de la urticaria en personas mayores pueden incluir:
- Ronchas rojizas, elevadas y con picazón en la piel.
- Inflamación de la piel alrededor de las ronchas.
- Sensación de ardor o dolor en las áreas afectadas.
- Hinchazón de labios, párpados, lengua o garganta en casos graves.
- Malestar general, fatiga y fiebre en algunos casos.
Manejo en personas mayores
- Identificar y evitar los desencadenantes conocidos de la urticaria, como alimentos, medicamentos, picaduras de insectos, estrés o cambios de temperatura.
- Uso de medicamentos antihistamínicos de venta libre o recetados para reducir la picazón y la inflamación.
- Evitar rascar o frotar las ronchas, ya que esto puede empeorar los síntomas y aumentar el riesgo de infección.
- Consultar a un médico si la urticaria es grave, persistente o se asocia con síntomas sistémicos, como dificultad para respirar o hinchazón en la cara o la garganta.
Cuándo buscar ayuda médica de urgencia: Si una persona mayor experimenta una reacción alérgica grave, conocida como anafilaxia, que se manifiesta como dificultad para respirar, hinchazón en la cara o la garganta, mareos o pérdida del conocimiento, debe buscar ayuda médica de urgencia de inmediato.
Cuidemos de nuestros mayores y cualquier comportamiento anormal que veamos en sus pieles, consultemos al médico inmediatamente. Detectar cualquier cambio a tiempo, nos garantiza mayor bienestar a nuestros familiares.

Miguel Mateos Beltrán
Licenciado en medicina y cirugía por la prestigiosa Universidad de Salamanca. Especialista en Medicina de Familia con más de 34 años de experiencia en Medicina Familiar y Comunitaria, diplomado en Orientación Familiar. Además, diplomado en Dietética y Nutrición humana.

